Se va, se va, se fue…

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Y, como cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar y cambia todo en este mundo, así... ha llegado el inevitable momento de cambiar de año. Otra vez nos encontramos a puertas de iniciar un nuevo año. Y todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo camino, camino sobre la mar... A escasos días del 2010, algunos aún tenemos la tripa revuelta, seguimos debiendo todavía una canción de amor, y pensamos al igual que Mafalda que el año nuevo ha de ser muy valiente para animarse a venir, estando las cosas como están…

Mr. Ego, el Chico Yo-Yo

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Imagen hallada aquí

Aclaración : No creo que todos los ex, encajen en esta definición, pero el 99% de ellos le da mala reputación al resto. Y el protagonista de mi historia está incluido en dicho porcentaje (el primero).

De estigmas, finales felices y el no menos popular, Príncipe Azul

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Al parecer películas como La Cenicienta, La Bella Durmiente, La Sirenita (y  otros clásicos del universo Disney), junto a  los melodramas de  telenovelas  de nunca acabar y las canciones de Ricardo Arjona (entre otros), nos han estigmatizado como “románticas” empedernidas a la espera de un hombre perfecto, para que llegado el momento, le dediquemos alma, corazón y vida a ese principito azulado que sinceramente en la vida real nunca estuvo a nuestro lado (sobre todo, cuando más se le necesitaba). Dicen que el príncipe azul se destiñe al  primer lavado; pero  a estas alturas y en pleno siglo XXI sabemos que ese sujeto, no existe. ¿Verdad?

De los mensajes subliminales (y demás joyitas)

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 Dosis Diarias del genial Montt

Después de entender que todo tiene su final y nada dura para siempre, que no es saludable aferrarse a las cosas detenidas de la vida, después de haber llorado ríos, mares, océanos (depende del caso) o bien después de un sueño providencial, que acabó cuando nos caímos de la cama y nos golpeamos contra la dura y cruel realidad. Es  entonces, cuando  decidimos asimilar nuestra tristeza, afrontar el duelo y enfrentar la realidad. Empezamos, un nuevo día, con el pie derecho, renacemos de nuestras cenizas cual ave fénix, le repetimos (con la mejor de nuestras sonrisas) a nuestro reflejo en el espejo: Ya lo pasado, pasado, no me interesa.  Estamos, dispuestas y convencidas a  olvidar(lo). Y repentinamente, cuando ya empezamos a superarlo, justo en esos precisos momentos, aparece.  Y no, no es que (él) se manifieste en carne y hueso (aunque, claro existe el riesgo) se manifiesta más bien a través de mensajitos subliminales, esos mensajes camuflados que aparentan ser totalmente inofensivos.

Hipótesis

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Fotografía: Aquí

La última vez que hablaron, él dijo que nunca sería tarde para ellos y que la quería, así que ella supuso que estaban bien, que todo andaba bien. Una semana después, coincideron en algún lugar. Ella no sabía si saludarlo o no, así que esperó unos minutos para que él la saludara. Fue en vano porque no lo hizo, entonces ella supuso que quizás no la había visto, así que lo saludó y también supuso que se alegraría por encontrarla. Él demoró en responder; pero la saludó (si es que a lo que le dijo se le puede llamar saludo), le comentó que las cosas no andaban bien y que estaba cansado… ella supuso que lo mejor, sería decirle que todo mejoraría y se lo dijo; pero él supuso otra cosa. Sin embargo, ella supuso que la necesitaba, y que tal vez no quería admitirlo, así que le preguntó: